Los obstáculos y el camino

En el camino: obstáculos, desvíos, olvidos y otras hierbas

Stella Maris Gangeme

 

Nos propusimos humildemente hacer un caminito en nuestra espiritualidad. Recorrerlo a nuestro ritmo, en nuestros tiempos, buscando algo de hondura en estos días virtualmente poblados, socialmente agitados…

 Nos propusimos hacerlo sabiendo que otras y otros lo recorren también…             

En el camino nos encontramos con María Ana, y con ella de compañera, repensar la elección en lo que da sentido al caminar a distinguir lo importante de lo urgente que nos absorbe cada día.   Fuimos invitados a reelegir nuestra vocación más íntima. Sobre todo nuestra vocación personal y primoridial (fundante) de la cual surgen las otras vocaciones de nuestra vida, ser docentes por ejemplo, y serlo en esta escuela también.

 Hoy seguimos dando pasos. Te invito a ponernos de nuevo en el camino disfrutando de la imagen y de la música dejándonos llevar el ánimo hacia un lugar más potente: 



 

Nos encontramos con Clara de Asís, y con ella de camino vamos a conversar sobre la manera de lidiar con los obstáculos que aparecen al andar, los que intentan desviarnos, demorarnos, retenernos o abandonar la fidelidad a nosotros mismos.

 Este fragmento de "El éxodo de Santa Clara de Asís" de  Laurence Deslauriers, o.s.c. nos muestra algunas de las dificultades de Clara en su elección primordial: 



“La elección de Clara es definitiva, está resuelta a renunciar a todo para adquirir la perla preciosa del Reino. Después de haber liquidado todos sus bienes, Clara los distribuye entre los pobres que la conocían bien. Confabulada con Francisco, su guía espiritual, Clara abandona el hogar familiar el Domingo de Ramos- Es entonces cuando todo comienza para Clara. Su familia, conocida la fuga, sale en su búsqueda. Clara tuvo que sufrir los asaltos de los suyos, que no aprobaban su decisión de vivir pobremente, sin ningún medio de subsistencia.

Para Clara, como para toda alma que aspira a la imitación de Cristo pobre, comienza un largo camino en el desierto del espíritu, a la búsqueda de un susurro, de un soplo que avive el deseo de salir del vaso cerrado del egocentrismo.

Su ruta estará sembrada de muchos obstáculos. Los que provienen de su familia, los de la vida comunitaria con todos sus riesgos, su larga enfermedad que la retiene clavada en el lecho, los ataques del Adversario (Jb 1,6) que le insufló la idea de abandonar su proyecto.
Las más grandes pruebas de Clara fueron las que tuvo que afrontar a lo largo de su vida, con tenacidad y firmeza, pero también con gran respeto fue justamente su lucha ante la autoridad eclesiástica, para obtener el «Privilegio de la pobreza» y su «Regla». La Iglesia no quería permitirle vivir sin ninguna propiedad, y a obligaba a tomar la posesión de sus monasterios como las demás ordenes religiosas. Esto la alejaba totalmente de aquello que era su carisma, su don, su diferencia peculiar. En esta lucha no faltaban quienes le aconsejaban ceder y aceptar las posesiones para poder obtener de la Iglesia la aprobación de su Orden Religiosa. Incluso sus propias hermanas. Sólo al final de su vida Clara tuvo el ansiado Privilegio de la Pobreza, pocos días antes de su muerte.”

Conversando con Clara, por medio de sus cartas a Ines de Praga, encontramos las herramientas con las que ella supo aferrarse a tu identidad y vocación. Aquí nos deja algunas señalizaciones en el camino:

 

Mantenernos enraizadas

“Renuncio a ser prolija en la expresión y no quiero cargarte de palabras superfluas, aunque a ti no te parezca superfluo nada que pueda proporcionarte algún consuelo. Sin embargo, porque una sola cosa es necesaria (cf. Lc 10,42), ésta sola te suplico y aconsejo: que acordándote de tu propósito, y viendo siempre tu punto de partida, retengas lo que tienes, hagas lo que haces, y no lo dejes (cf. Cant 3,4), sino que, con andar apresurado, con paso ligero, sin que tropiecen tus pies, para que tus pasos no recojan siquiera el polvo, segura, gozosa y alegre, marcha con prudencia por el camino de la felicidad, no creyendo ni consintiendo a nadie que quiera apartarte de este propósito o que te ponga algún obstáculo en el camino (cf. Rom 14,13)” 

Y si alguien te dijera otra cosa o te sugiriera otra cosa, que impida tu plenitud o que parezca contraria a tu vocación, aunque debas respetarlo, no quieras, sin embargo, seguir su consejo, sino, virgen pobre, abraza a Cristo pobre. Míralo hecho despreciable por ti y síguelo,... mira atentamente, considera, contempla, deseando imitarlo. Y dejando absolutamente de lado a todos aquellos que, en este mundo falaz e inestable, seducen a sus ciegos amantes, ama totalmente a Aquel que por tu amor se entregó todo entero"



 La oración, como encuentro repetido y afectivo con nuestra fuente capaz de devolvernos nuestro rostro

“Mira atentamente a diario este espejo, y observa sin cesar en él tu rostro cuyo afecto conmueve, cuya contemplación reconforta, cuya bondad sacia, cuya suavidad colma, cuya memoria ilumina suavemente


Con la confianza restaurada por la fuente íntima  

"No temas, hija, Dios, que es fiel en todas sus palabras, y santo en todas sus obras (cf. Sal 144,13), derramará su bendición sobre ti y sobre tus hijas; y Él será vuestro auxilio y vuestro mayor consuelo”





Con la convicción de que somos comunidad

“Oremos a Dios la una por la otra (cf. Sant 5,16), pues así, llevando cada una la carga de la caridad de la otra, cumpliremos con facilidad la ley de Cristo (cf. Gál 6,2). Amén.



 Te invito a poner esta canción y  mientras transcurre, debajo hay unas pistas para la reflexión:

 



Pistas para la reflexión:

  • ¿Qué obstáculos personales tuviste que sortear para ser realmente fiel a vos misma/o?
  • ¿Qué obstáculos y desafíos te presentaron las relaciones personales  (familiares, laborales) en este ser fiel a tu modos de pensar, sentir y amar
  • ¿Qué obstáculos encontrás para  tu desarrollo espiritual, en relación con la Fe, en tu camino de amistad con Dios?

Te invito a poner esos obstáculos en dimensión a tu vocación de felicidad, 
y a permitir que esos obstáculos te construyan, 
a dejar que se resuelvan o superen desde tu confianza íntima, 
a compartirlos con Dios Amor, en tu oración. 

Te propongo la siguiente oración para cerrar el momento

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar
y la sabiduría para conocer la diferencia;
viviendo un día a la vez,
disfrutando un momento a la vez;
aceptando las adversidades como un camino hacia la paz;
pidiendo amar este mundo tal y como es, y no como me gustaría que fuera;
creyendo que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego  al camino;
de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida
e increíblemente plena contigo y mis seres amados en la siguiente etapa.
Amen.”

Oración de la Serenidad. de Reinhold Niebuhr. (Wrigth City, 1892-Stockbridge, 1971) adaptación.


Próximo paso: Llamad@s a ser puenets

1 comentario:

  1. Algunas dificultades personales que tienen que ver con valorar y construir la intimidad personal y sostenerla. Con el.entorno quizas las ideologias y desconfianzas propias de un ambiente laboral que choca a veces con lo gratuito y quita libertad para la.opinion. Dificultades espirituales quizas encontrar una comunidad en la cual sienta que comparto profundamente la sed y el.encuentro personal.con Jesus de una manera sencilla popular y cotidiana. Me quedo con la oracion cuando.dice «viviendo un día a la vez,
    disfrutando un momento a la vez;
    aceptando las adversidades como un camino hacia la paz;
    pidiendo amar este mundo tal y como es, y no como me gustaría que fuera;»

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